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Tres Datos Curiosos sobre la Muerte que Probablemente no Conocías

Escrito por Armony | Mar 28, 2025 2:00:00 PM

La muerte es uno de los grandes misterios de la vida. Aunque todos sabemos que llegará, sigue siendo un tema que evitamos en conversaciones cotidianas. A veces por miedo, otras por superstición. Pero hablar de la muerte no tiene que ser oscuro ni triste: también puede ser una oportunidad para reflexionar, entender y, sobre todo, prepararnos. En este artículo, te contamos tres datos curiosos sobre la muerte que probablemente no conocías. 

 

1. El último sentido que perdemos al morir es el oído

 

Puede sonar poético, pero también es un hecho científicamente comprobado: el último sentido que conservamos antes de morir es el oído. Incluso cuando una persona ha perdido la conciencia o parece no responder, su capacidad de escuchar sigue activa hasta los últimos instantes.

 

Un estudio realizado por científicos canadienses descubrió que, en pacientes en estado terminal, ciertas zonas del cerebro seguían reaccionando a sonidos familiares, incluso minutos antes y después de que el corazón dejara de latir.

 

Esto significa que, en muchos casos, las últimas palabras que alguien escucha —ya sea una canción, una voz querida o un silencio respetuoso— pueden quedar como el último lazo con la vida.

Es un dato que cambia la forma en la que pensamos el adiós. ¿Qué te gustaría decir en ese momento? ¿Qué te gustaría que escucharan quienes más amas?

 

Por eso, hablar de la muerte es también hablar del amor: de cómo queremos ser recordados y de cómo podemos aliviar a nuestros seres queridos de decisiones difíciles en momentos de dolor. En Ecuador, muchas familias han optado por planificar con anticipación, eligiendo servicios exequiales que ofrecen planes accesibles y flexibles, diseñados para acompañar antes, durante y después de la despedida.

 

La planificación exequial no sólo brinda tranquilidad emocional, sino que también representa un alivio financiero significativo. Al anticipar estos servicios, se pueden evitar gastos imprevistos que, en momentos de duelo, pueden ser abrumadores para las familias. Además, contar con un plan permite personalizar la despedida según los deseos y valores del individuo, asegurando que se respeten sus últimas voluntades.

 

 

 

2. Algunos genes se activan después de la muerte

 

Sí, aunque suene como ciencia ficción, es totalmente real. Distintos estudios científicos han demostrado que, en las horas posteriores a la muerte, ciertos genes en nuestro cuerpo siguen activos ¡E incluso se “encienden” por primera vez!

 

Este fenómeno se ha observado en humanos, peces, ratones y otros animales.

Lo que ocurre es que, aunque el corazón se detenga y cesen las funciones vitales, algunas células siguen con energía suficiente para funcionar por un tiempo.

 

Durante ese lapso, ciertos genes comienzan a expresar información que antes no estaba activa, posiblemente como parte de un intento biológico del cuerpo por estabilizarse o reparar daños. Es casi como si, en sus últimos esfuerzos, el cuerpo intentará mantenerse vivo un poco más.

 

¿Y qué tiene que ver esto con estar preparados? Mucho. Porque este dato nos recuerda algo esencial: la muerte no es un momento exacto, sino un proceso. Y si el cuerpo sigue procesando después de fallecer, también quienes quedan vivos deben pasar por su propio proceso emocional, legal y logístico.

 

Con un plan de servicios exequiales, ese proceso se vuelve mucho más llevadero. En vez de preocuparse por trámites, pagos inesperados o decisiones apresuradas, las familias pueden enfocarse en lo realmente importante: vivir el duelo con calma.

 

Porque aunque la vida biológica siga su curso por un rato más, lo que más necesita una familia en ese momento es claridad y apoyo.

 

3. El síndrome de Cotard: personas que creen estar muertas

 

Imagina despertar un día y estar convencido de que estás muerto. No como una metáfora, sino como una realidad absoluta. Así viven quienes padecen el Síndrome de Cotard, un raro trastorno mental en el que la persona cree que ha fallecido, que no tiene órganos, o que su cuerpo está en estado de descomposición, a pesar de estar físicamente viva.

 

Este síndrome fue descrito por primera vez por el neurólogo francés Jules Cotard en el siglo XIX, y aunque es poco común, ha sido documentado en pacientes de todo el mundo.

 

Suele estar relacionado con episodios severos de depresión, traumas o afecciones neurológicas, y plantea una pregunta inquietante: ¿qué significa realmente “estar vivo”?

Más allá del interés médico, el Síndrome de Cotard nos muestra algo más profundo: el rechazo o la negación de la muerte también puede ser una forma de angustia.

Muchas veces evitamos hablar del tema como si, ignorándolo, pudiéramos esquivarlo. Pero la vida no funciona así. Y postergar decisiones importantes no evita su llegada; solo nos deja menos preparados.

 

Hablar de la muerte no tiene por qué ser un tema sombrío ni fatalista. Al contrario, puede convertirse en un acto de amor y cuidado hacia quienes más quieres. Planificar con anticipación tus servicios exequiales es una forma de darles paz y alivio cuando más lo necesiten. Porque, al final, el verdadero descanso no está en evitar lo inevitable, sino en saber que todo está preparado 💙.