No tienes que hacerlo perfecto. Solo tienes que estar.
Cuando alguien que amamos está en un momento crítico, aparece una mezcla rara: amor, miedo, cansancio y una presión que nadie ve.
La presión de “hacer lo correcto” sin tener manual.
Lo que suele confundir a las familias (y cómo lo ordenamos)
Lo emocional (lo que le da paz): con quién quiere estar, qué le reconforta, qué quiere evitar, qué necesita escuchar.
Lo clínico/práctico (lo que se decide si la situación cambia): quién habla por él/ella si no puede, qué se prioriza, cómo se maneja el dolor, qué intervenciones se aceptarían o no.
La planificación anticipada se basa en conversar y prepararse para decisiones médicas futuras si la persona se vuelve muy grave o no puede comunicar lo que desea; muchas personas también lo dejan por escrito en documentos conocidos como directrices anticipadas.
Qué decir (y qué no decir) cuando quieres preguntar por sus deseos.
Frases que ayudan:
Frases que suelen bloquear:
Si te ayuda, puedes dejarlo por escrito de una manera muy simple. No necesitas un documento perfecto ni palabras “formales”.
Basta con una nota en el celular que luego puedas compartir con la persona portavoz de la familia. La idea es que sea corta, clara y útil para cuando haya que tomar decisiones rápido.
Empieza por lo más importante: qué valora hoy esa persona.
A veces es algo tan concreto como “estar sin dolor”, “no estar solo/a”, “tener privacidad” o “mantener tranquilidad”. Eso ya marca el rumbo.
Luego, deja claro quiénes son las personas clave: a quién sí quieres avisar y a quién prefieres no involucrar (si aplica).
En momentos delicados, esta claridad evita llamadas innecesarias y protege la calma.
También es importante definir quién será la persona que represente sus decisiones de salud si llega un momento en que no pueda hablar por sí misma/o.
Es decir, quién conversará con el equipo médico y transmitirá lo que él/ella hubiese querido.
Después, anota sus prioridades de cuidado, porque no todas las familias priorizan lo mismo.
Algunas personas prefieren “priorizar confort”, otras “estar en casa si es posible”, otras “mantener lucidez” aunque eso implique ciertos límites.
Lo valioso aquí es que quede escrito para que todos apunten al mismo objetivo.
Y si se siente posible, puedes incluir un detalle íntimo: un gesto de despedida o cierre. Puede ser una carta, un audio, una canción, una oración, fotos o algo pequeño que tenga sentido para ustedes.
No es para “forzar” un final, sino para cuidar el vínculo y lo que esa persona necesita emocionalmente.
Cuando no existe claridad, es común que la familia se confunda o incluso discrepe sobre qué atención médica dar. Un documento de directriz anticipada busca evitar justamente ese escenario al dejar por escrito lo que se acepta o se rechaza si la persona no puede hablar por sí misma.
No vamos a darte instrucciones médicas (eso corresponde al equipo tratante), pero sí lo que conviene conversar para evitar decisiones improvisadas:
Lo más importante no es “decidir todo hoy”, sino preguntar:
“Si llega X escenario, ¿qué opciones existen y qué significa cada una para su confort?”
Cómo evitar que la familia se rompa en el intento
Cuando hay dolor, cada quien ama “a su manera”… y ahí nacen los choques.
Funciona mucho este esquema:
Y una frase que devuelve el foco cuando aparecen discusiones:
“Ahora no estamos defendiendo opiniones. Estamos cuidando lo que él/ella necesita y quiere.”
Si hay sufrimiento físico o emocional, pidan apoyo temprano.
Nota: este contenido es orientativo y no reemplaza la guía del equipo médico ni asesoría legal local.
Topics: Familia

PLANES QUE SE ACOPLAN A TUS NECESIDADES
Asistencia GRATUITA